DESPEDIDA A MIS NIÑ@S

A mis niños/as:

Ha llegado el momento de despediros de este rinconcito llamado escuela. Para algunos ha formado parte de vuestra vida el último año, para otros desde que contabais apenas con unos meses de vida. El hermoso viaje que comenzamos juntos llegó a su fin.

¡Qué bonito es mirar para atrás y recordar  esas caritas de asustados que teníais el primer día,  con vuestras mochilas  nuevas colgadas y algunos hasta con un lápiz y papel preparado para pintar! Trabajamos mucho, como hormiguitas, sin descuidar el más mínimo detalle, compartiendo y ayudándonos a crecer. A ti no sólo te complemento tu educación, te ayudo a crecer como lo que eres, un niño; sin embargo, a mí me ayudas a desarrollarme como profesional, y sobre todo como persona. Compartimos momentos de risas y ternura, disfrutamos de aventuras y vimos llover juntos desde la ventana de la clase a la que tanto os gusta asomaros.

Debo reconocer que disfruté mucho estando con vosotros, porque vuestro entusiasmo y curiosidad me contagiaron y renovaron cada día.
Junto a vuestras familias intentamos hacer de vosotros unas buenas personas, quisimos educaros en libertad, hacer que crecieran vuestras alas para ayudaros a volar durante toda vuestra  vida.

Hemos pasado momentos buenos y de los otros. Me quedo con las carcajadas, la emoción, la sorpresa, los perdones, el juego, la alegría…
Puse de mí lo mejor, pero pido perdón por aquellas cosas que me salieron mal, aún proponiéndome hacerlas bien.

Con respecto a vosotros, los papis y mamis sólo puedo daros las gracias. Gracias por todo y por  haberme confiado a vuestro tesoro más preciado, vuestros hijos.
Os deseo unas felices vacaciones.

Con todo mi cariño…  Seño Eli.

 

ENSEÑAR A COMPARTIR

COMPARTIR APRENDER JUGAR

Jugar con otros niños/as es una actividad cotidiana; pero puede ser fuente de conflictos. Es el momento de compartir los juguetes y a muchos niños les cuesta hacerlo. Enséñales a ser generosos.

Los niños, entre los dos y los cinco años, piensan que perderán el poder sobre ese objeto y no podrá volver a disfrutarlo, de ahí que a veces le cueste compartir.

Debemos educarlos y mostrarles que es mucho más beneficioso compartir con los demás que ser egoísta; puesto que sus actos y la manera que tenga de comportarse determinarán lo que reciba de los demás y esto conformará su personalidad.

¿Qué hacer?  

  • Haz que compartir sea divertido. Enséñale juegos de equipo en los que varios jugadores trabajen juntos para alcanzar una meta común.
  • No castigue su resistencia a compartir. Para aumentar su generosidad utiliza el refuerzo positivo.
  • Habla con él/ella. Ayúdale a expresar sus sentimientos y explícale como se puede sentir su amiguito al cual no le deja el juguete.
  • Enséñale a resolver problemas. Anímalo a que tomen turnos con el juguete. Prueba usar un reloj con alarma para marcar el turno de cada niño.
  • Predica con el ejemplo. Comparte tu helado con él. Ofrécele tu bufanda para que juegue con ella como si fuera una capa de superhéroe.

Usa la palabra compartir para describir lo que estás haciendo y no olvides enseñarles que las cosas intangibles (sentimientos, ideas, historias, etc.) también se pueden compartir.

Y lo más importante deja que te vea a ti dar y tomar, llegar a acuerdos y compartir con los demás.

Ana Belén Calado Sivianes.

Educadora CEI SAPITO

 

YA SOMOS MAYORES… ADIOS AL PAÑAL

A partir de los dos años puedes empezar a pensar en habituar a tu hijo a controlar sus esfínteres. No hay un tiempo establecido para asumir el control, se puede tardar meses, por lo que hay que dar al niño el tiempo que sea necesario, no obsesionarse y tener absoluta confianza de que lo conseguirá.

Debemos permitir que vaya madurando en todas las áreas (no tiene sentido quitarle el pañal y permitir que siga bebiendo agua en el biberón por comodidad, que esté todo el día con el chupete puesto, darle de comer para que no se manche…).

¿Cómo abordar el control de esfínteres?

    • Lo más importante es que exista una estrecha colaboración y comunicación entre el docente y los padres.
    • Hay que ser constantes en las decisiones que se tomen.
    • Es fundamental respetar el ritmo del niño/a y no imponer avances.
    • Se debe alabar en todo momento los avances que se vayan consiguiendo, mostrándoles alegría y felicitándolos.
    • No reñir ante algún retroceso.
    • Comenzar mostrándole el orinal, dejar que lo observe, lo manipule, lo conozca, lo acepte.
    • Retirar el pañal e invitarle a que se siente (hacerlo sin prisas y respetando su voluntad) en pequeños espacios de tiempo (cada 20 minutos aproximadamente al principio e iremos aumentando progresivamente conforme el niño vaya adquiriendo el hábito) y, aunque el orinal esté vacío se le felicitará.
    • Es muy importante motivar al pequeño en cada paso que dé, y con ello no nos referimos únicamente a premios materiales, sino sentimentales.
    • Cuando se decida retirar el pañal no se volverá a poner hasta la hora de dormir, a no ser que el niño/a adquiera una enfermedad gastrointestinal y tenga defecaciones continuas.
    • Durante este tiempo es aconsejable el uso de ropa cómoda, sin tirantes, cinturones, petos, bodis…
    • Si llegado los tres años y medio no hay control, hay que empezar a pensar en la existencia de alteraciones que deben ser tratadas.
    • El control nocturno se iniciará una vez que haya afianzado el control diurno.

¿CUÁLES SON LAS DUDAS QUE COMO PADRE OS PUEDEN SURGIR? 

    • No hace caca en el orinal, aunque sí pis. Es normal, ya que lo primero requiere mayor esfuerzo y puede costarle concentrarse. La solución está en observar mucho al niño. Cuando veamos que está haciendo caca, es el momento de llevarle al inodoro para que, al menos acabe en el baño. Poco a poco irá acostumbrándose.
    • Le da miedo la taza del váter. A estas edades pueden surgir los primeros miedos y pesadillas, por lo que es importante que poco a poco se vaya familiarizando a través de juegos (decorar el váter con pegatinas, inventar una canción sobre el inodoro…).
    • Después de más de un mes usando el orinal, ha vuelto a hacérselo encima. Ante esto no debemos preocuparnos. El aprendizaje ya se ha llevado a cabo, lo único que hay que hacer es empezar de nuevo, pero con la ventaja de que ahora los progresos serán mucho más veloces y en tres días puede haberse acabado el problema.
    • No pide pis, pero si le siento en el orinal lo hace. Para esto sólo hace falta un poco de paciencia, porque el trabajo más difícil ya está hecho. Lo más probable es que en pocas semanas el niño empiece a pedir pis por sí mismo.

                                

Elisabeth Muñoz Ruiz
Educadora Infantil – CEI